Septiembre llega con gastos que se acumulan: vuelta al cole, recibos, compras aplazadas durante el verano y, en algunos hogares, las primeras cuotas de unas vacaciones financiadas. En este contexto, recurrir al crédito puede parecer una solución rápida para recuperar liquidez. Pero cuando los gastos habituales empiezan a pagarse sistemáticamente con financiación, el problema puede trasladarse simplemente al mes siguiente.
Los últimos datos muestran que el crédito al consumo está creciendo con fuerza. Durante el primer semestre de 2026 se concedieron alrededor de 24.500 millones de euros en nuevos préstamos al consumo, un 12 % más que un año antes, alcanzando niveles que no se registraban desde antes de la crisis financiera.
La tendencia viene de atrás: en 2025 los consumidores contrataron más de 46.600 millones de euros en crédito al consumo, un 20 % más que el año anterior. Y ya no hablamos únicamente de financiar un coche o un electrodoméstico. El recurso al crédito ya no se limita a las grandes compras y se extiende también a viajes, bienes de consumo e incluso necesidades cotidianas.
En la Región de Murcia, esta situación resulta especialmente relevante. Según los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida recogidos por el Centro Regional de Estadística de Murcia (CREM), el 48,1 % de los hogares murcianos no tenía capacidad para afrontar gastos imprevistos en 2025, frente al 35,7 % del conjunto de España. En este contexto, el recurso al crédito para afrontar un gasto inesperado puede convertirse fácilmente en una solución inmediata que comprometa el presupuesto de los meses siguientes.
De las vacaciones a la cuesta de septiembre
ADICAE ya advirtió este verano del riesgo de financiar las vacaciones mediante créditos al consumo y tarjetas revolving, productos cuyos intereses pueden superar el 20 % TAE y prolongar durante meses el pago de un gasto que ya hemos disfrutado.
El problema aparece con especial claridad al finalizar agosto. Las cuotas de esas compras y viajes coinciden ahora con la vuelta al cole, material escolar, ropa, transporte y otros gastos ordinarios del hogar.
Según datos difundidos a finales de agosto, el 36,4 % de los consumidores recurre o prevé recurrir a financiación para afrontar la cuesta de septiembre.
Desde ADICAE Murcia consideramos que este dato debe servir de advertencia. Financiar puntualmente una compra no equivale necesariamente a sobreendeudarse, pero convertir el crédito en la vía habitual para hacer frente a los gastos cotidianos sí puede ser una señal de dificultad financiera.
Y recurrir a un nuevo préstamo para pagar las cuotas de otro anterior puede iniciar una cadena de deuda cada vez más difícil de romper.
Revolving y créditos rápidos: cuidado con mirar solo la cuota
Una cuota pequeña puede resultar atractiva, pero lo importante no es únicamente cuánto pagaremos cada mes, sino cuánto terminaremos devolviendo en total.
Las tarjetas revolving permiten devolver las compras mediante cuotas aplazadas, pero una cuota demasiado baja puede hacer que la deuda se prolongue durante mucho tiempo y siga generando intereses. Los tipos aplicados a este tipo de financiación pueden situarse muy por encima de los correspondientes a otros préstamos al consumo.
Algo parecido sucede con determinados microcréditos y préstamos rápidos. Su principal reclamo suele ser la posibilidad de conseguir pequeñas cantidades de dinero de manera sencilla y casi inmediata. Esa facilidad no debe ocultar su coste, las comisiones, las consecuencias de un retraso en el pago y el impacto que una nueva cuota tendrá sobre el presupuesto de los meses siguientes.
Antes de contratar, conviene hacerse algunas preguntas básicas: ¿necesito realmente financiar esta compra?, ¿cuál es la TAE?, ¿cuánto devolveré en total?, ¿durante cuánto tiempo estaré pagando?, ¿podré asumir las cuotas si aparece un gasto inesperado?
“Compra ahora y paga después”: también compromete nuestros ingresos futuros
A estas fórmulas tradicionales se ha añadido con fuerza el Buy Now, Pay Later (BNPL), o “compra ahora y paga después”, cada vez más visible especialmente en el comercio electrónico.
Dividir una compra en tres o cuatro pagos puede resultar cómodo e incluso ofrecerse sin intereses. Pero que una operación no tenga intereses no significa que el gasto desaparezca ni que deje de comprometer nuestros ingresos futuros.
El riesgo aumenta cuando se acumulan varias compras aplazadas a la vez: una cuota de ropa, otra de material escolar, otra de un dispositivo electrónico y otra correspondiente a una compra realizada durante las vacaciones.
Por separado pueden parecer cantidades pequeñas. Juntas pueden reducir considerablemente el dinero disponible al comenzar cada mes.
Por eso, antes de aceptar un nuevo pago fraccionado conviene sumar todas las cuotas que ya tenemos pendientes y valorar el conjunto de compromisos de pago, no únicamente el importe de la nueva compra.
Una reforma que llega en un momento especialmente necesario
Este aumento del crédito coincide además con una reforma importante todavía pendiente.
El Gobierno presentó en enero el Anteproyecto de Ley de Contratos de Crédito al Consumo, destinado a reforzar la protección de los consumidores ante las nuevas formas de financiación y frente a determinados riesgos asociados a tarjetas revolving, microcréditos y préstamos de alto coste.
Entre las medidas planteadas se encuentran mayores controles sobre la solvencia del consumidor, más transparencia, supervisión de prestamistas y límites al coste de determinados créditos, además de una regulación más amplia de modalidades que hasta ahora quedaban fuera o insuficientemente cubiertas por la normativa.
Pero es importante aclararlo: estas nuevas protecciones todavía no están en vigor. La reforma debe completar su tramitación antes de convertirse en norma definitiva.
Precisamente los datos conocidos durante este verano muestran por qué reforzar la protección frente al sobreendeudamiento resulta ahora todavía más necesario.
ADICAE Murcia considera que prevenir el sobreendeudamiento también es proteger al consumidor
Desde ADICAE Murcia defendemos que el crédito debe ser una herramienta financiera transparente, responsable y comprensible, no una salida aparentemente sencilla ante la falta de liquidez que termine atrapando al consumidor en nuevas cuotas.
La prevención del sobreendeudamiento exige límites efectivos frente a los créditos de coste excesivo, una verdadera evaluación de la capacidad de pago, información clara antes de contratar y una supervisión adecuada de todos los operadores, incluidos aquellos que trabajan exclusivamente a través de internet.
Los consumidores también deben disponer de herramientas para tomar decisiones informadas. Antes de financiar una compra conviene comparar la TAE y el coste total, revisar las comisiones, comprobar durante cuánto tiempo estaremos pagando y evitar contratar un crédito nuevo únicamente para cancelar otro anterior.
Pero la responsabilidad no puede trasladarse únicamente al consumidor. Las entidades y prestamistas deben evaluar de manera realista la capacidad de devolución, ofrecer información comprensible y evitar que la facilidad e inmediatez de la contratación digital conviertan el crédito en una respuesta automática ante cualquier dificultad económica.
También corresponde a los poderes públicos avanzar con rapidez en una regulación que garantice una concesión responsable del crédito y una protección efectiva frente al sobreendeudamiento.
La vuelta al cole y la cuesta de septiembre ya suponen un esfuerzo considerable para muchos hogares. La solución no puede ser normalizar que cada nuevo gasto cotidiano se pague con más deuda.


